Nos complace anunciar que Forbes ha destacado recientemente a la Federación Espacial Internacional (FIS) en un cautivador artículo titulado L’ISF : « À la Recherche de l’Énergie du Futur» (La ISF: En busca de la energía del futuro).
Para saber más sobre nuestro trabajo pionero y sus implicaciones para un futuro sostenible de la humanidad, lea el artículo completo en francés en Forbes aquí o consulte a continuación la versión traducida al inglés.
ISF: En busca de la energía del futuro




Impulsada por más de 30 años de investigación encaminada a unificar la física, la Federación Espacial Internacional trabaja en el desarrollo del acceso a una fuente de energía ilimitada y limpia a nivel cuántico, al tiempo que trata de comprender cómo controlar la gravedad.
Unificar la física
Es una empresa franco-suiza que está a punto de sacudir el mundo tal como lo conocemos hoy. Fundada por Nassim Haramein, físico y Director de Investigación de la Federación Espacial Internacional , ISF es una empresa de investigación con sede en Ginebra y Cluses, Alta Saboya, que ha encontrado una nueva fuente de energía ilimitada y sostenible para la humanidad. Para ello, Nassim y sus equipos han propuesto una teoría de «unificación de la mecánica cuántica y la relatividad general», que permite comprender cómo utilizar una fuente de energía predicha por las ecuaciones de Max Planck.
Este físico alemán, Premio Nobel de Física en 1918 y uno de los padres de la física cuántica, demostró la existencia de una fuente de energía presente en los campos electromagnéticos cuánticos. “Es una energía ubicua que se encuentra en las fluctuaciones del vacío cuántico. Hoy somos capaces de aprovechar estas fluctuaciones muy ligeramente, pero hemos encontrado la manera de potenciarlas para extraer aún más energía”, afirma Nassim Haramein.
Una nueva forma de energía ilimitada y sostenible
Pero, ¿cuáles serían las consecuencias de esta nueva investigación? Podrían ser numerosas. Tras más de 30 años de investigación en Estados Unidos y la publicación de artículos científicos, Nassim Haramein está convencido de que su investigación podría conducir a la creación de una nueva forma de energía que estaría disponible en cualquier lugar y en cualquier momento. “Podríamos autoalimentar todos nuestros aparatos eléctricos, como coches, teléfonos, ordenadores y televisores. Ya no necesitaríamos baterías, centrales nucleares, cables de cobre, cargadores ni siquiera gasolina, ya que podríamos crear energía cuando la necesitáramos. No necesitaríamos almacenarla, sólo crearla sobre la marcha”, explica.
ISF se encuentra ahora en una fase avanzada de investigación gracias a los más de 40 millones de dólares que ya se han invertido en los trabajos de Nassim en los últimos 30 años. Para continuar su ambicioso trabajo, la empresa ha lanzado una campaña de captación de fondos, con el objetivo de recaudar 200 millones de dólares. «Ya tenemos una prueba de concepto de la viabilidad del proyecto y, con la inversión necesaria, podemos prever una comercialización concreta en los próximos cinco años”, añade Nassim Haramein.
¿Controlar la gravedad y el envejecimiento?
La ISF va un paso más allá al tratar de controlar la gravedad, un reto que pocos investigadores se han atrevido a afrontar. Al unificar los principios de la mecánica cuántica y la relatividad general, Nassim Haramein y su equipo están desarrollando una teoría de campo unificado que podría hacer posible manipular los campos gravitatorios de forma similar al uso actual de los campos electromagnéticos. Este avance teórico podría allanar el camino… a los viajes interplanetarios, gracias a naves espaciales capaces de desplazarse sin reactores ni combustible, explotando directamente las fuerzas gravitatorias. “Según nuestros cálculos, podríamos controlar los campos electromagnéticos en la fuente de gravedad. Esto permitiría disponer de naves que ya no necesitarían reactor ni combustible para despegar, y podríamos surcar el espacio libremente y a muy alta velocidad”, afirma Nassim Haramein.
Aún en plena fase de investigación y estudio físico, los equipos de la ISF tienen grandes ambiciones, dada la relevancia de su trabajo. De hecho, están estudiando formas de aumentar la producción de energía biológica de los sistemas, lo que podría ayudar a los organismos a curarse a sí mismos, a ser más resistentes a patógenos y virus, e incluso a ralentizar los efectos de la vejez. De este modo, la ISF podría revolucionar nuestra comprensión del universo y aportar soluciones innovadoras para un futuro que sacudirá la Tierra.


